Educar en valores a través de los cuentos
Capítulo de referencia

Educar en valores a través de los cuentos

2. UNA EXPERIENCIA EN EDUCACIÓN PRIMARIA
AUTORA: IRENE HENCHE ZABALA

Vamos a mostrar, mediante unas pinceladas, la evolución de un grupo a lo largo de todo un curso escolar.
Este grupo se constituyó como un grupo de apoyo educativo, heterogéneo, con alumnos con necesidades educativas especiales (asociadas a discapacidad motora), otros alumnos con alguna dificultad en su comunicación y relaciones con sus iguales, y otros, con un buen desarrollo socioemocional.
El criterio de agrupamiento obedece a unos valores y principios educativos que parten de una concepción pluralista de la educación, en la que se defiende que todas las diferencias individuales pueden permitir la autoestima y el buen desarrollo, y aportar su riqueza en el contexto de un grupo guiado desde el modelo y el estilo, ya explicados en este libro.
El surgimiento de este grupo tiene el siguiente contexto:
Un colegio ordinario, en el que hay integrados alumnos con necesidades educativas especiales asociadas a discapacidad motora, de diverso tipo y grado de afectación.
El centro educativo poseía una atención muy especializada en los aspectos estrictamente relacionados con el área motora (contaba con enfermera y un fisioterapeuta).
Sin embargo, otros apoyos educativos de pedagogía terapéutica y audición y lenguaje, estaban únicamente centrados en un trabajo estrictamente académico, de intensificación de los contenidos curriculares.
No existía ningún apoyo socioemocional y psicológico a estos alumnos, patentemente afectados en su autoimagen, su autoestima y su equilibrio personal, por causa de su discapacidad y por su historia biográfica y familiar, difícil y traumática en todos los casos.
Muchos de estos alumnos empezaban a presentar fracaso escolar, desde muy pequeños, en áreas en las que no tenían ningún tipo de afectación debido a su falta de motivación, a no contar con ningún tipo de ayuda en su desarrollo personal, y a la falta de adaptaciones metodológicas.
Como podemos darnos cuenta, a este modelo educativo, subyacían unos valores y una concepción del ser humano, según la cual, el ser humano es un ser fragmentado, en el que una discapacidad, sólo debe ser tratada aisladamente. Asimismo, impera una concepción según la cual, quienes deben esforzarse y realizar todos los cambios posibles son las personas con discapacidad, y no el contexto educativo, en este caso, o la sociedad, en sentido más amplio.
También podemos detectar una concepción educativa academicista, centrada únicamente en el desarrollo puramente cognitivo y en la competencia en esta área, olvidando el amplio espectro de capacidades e inteligencias que posee todo ser humano.
Si todavía profundizamos más, nos encontramos con unos valores que defienden la ley del más fuerte y del sálvese quien pueda.
Creo que puede entenderse con esta experiencia de qué manera se puede hacer un trabajo intenso de educación en valores a través del método simbólico, creando un espacio nuevo, impregnado de una nueva concepción, sin necesidad de hacer toda una argumentación racionalista a profesores ni a alumnos, al respecto.
Creo también que puede entenderse muy bien que generalmente una intervención cognitiva y explícita puede generar muchas resistencias y oposición por parte del profesorado o del sistema, lo que puede arruinar una intervención como la que planteamos.
Estamos hablando del currículum oculto, término que fue muy utilizado en los años ochenta y noventa en España, en los que tiene lugar un cambio cualitativo en la Ley de Educación.
Si tuviéramos que decir algo especialmente significativo respecto del concepto de esta idea de currículum oculto, diríamos que engloba nuestros valores y concepción sobre el ser humano; que es, en gran medida, inconsciente, pero que su impacto en nuestras acciones y nuestra convivencia es muy superior al currículum manifiesto, es decir, a todos aquellos valores que defendemos y expresamos conscientemente.
Cabe decir que podemos encontrarnos con personas o con instituciones en las que prevalezca la armonía y la sana dialéctica entre una dimensión y otra, en un continuo, en el que éste sería el polo más deseable, hasta el opuesto, que mostraría a la persona en la que existe una completa contradicción entre una dimensión y la otra.
En este caso, se planteó un grupo de comunicación y crecimiento personal, enmarcado en el área de Audición y Lenguaje, de la que yo era una de las responsables en ese centro, en aquella época. (Curso 1993/1994). Solicité participación a mi compañera en esta área, otra logopeda, como colaboradora en la coordinación de estos grupos.
Esta profesional, ya a punto de jubilarse, acogió con verdadero entusiasmo la propuesta y participó con gran profesionalidad e interés en ella, aceptando una formación básica en el método, impartida por mí misma, que realizamos en nuestras sesiones de coordinación en el centro educativo o fuera del horario de trabajo.

EL BARCO DORADO

Los niños pueden expresar sus inquietudes, sus deseos, sus alegrías y sufrimientos a través de los símbolos. También tienen la opción de reconstruir y de transformar su mundo interior. Ayudados por nosotros, pueden descubrir sus grandes potencialidades de salud y vitalidad y poner en funcionamiento sus genuinos recursos de crecimiento y mejora.
Quiero relatar cómo tuvo lugar la evolución de un grupo a través de los símbolos que fue construyendo y expresando.
Era un grupo de niños y niñas de Primer Ciclo de Educación Primaria de un Centro de Integración de alumnos con discapacidad motora. El grupo se constituyó como Grupo de Comunicación en el Departamento de Audición y Lenguaje y estaba compuesto por doce miembros, algunos de ellos niños con discapacidad motora, con diversa afectación y otros niños que necesitaban mejorar aspectos comunicativos (no sólo lingüísticos).
En la etapa pregrupal, se fue seleccionando a los participantes de primero y segundo curso de Educación Primaria y realizando unas sesiones en las que se les proponía la elección del cuento con el que querían trabajar.
Una vez que se inició el proceso propiamente grupal, se acordó con ellos, que todos los cuentos del grupo dispondrían de un número de sesiones, y que el propio grupo iría decidiendo el cuento con el que comenzar, así como la secuencia. Esto se iba realizando, cada vez que finalizábamos la sesión con uno de los cuentos. Era en ese momento en el que los participantes elegían el siguiente.
Con el método simbólico, se iban desarrollando los contenidos de los diferentes cuentos que habían aportado los niños. Este grupo eligió iniciar su recorrido con el cuento de La bella y la bestia (versión de Madame Leprince de Beaumont, con las aportaciones de las que ya se ha hablado en capítulos anteriores).
En una de las sesiones, el grupo eligió una escena, que dramatizada y conducida con técnicas psicodramáticas, tuvo esta evolución.

ESCENA MANIFIESTA
"El padre de Bella va a buscar a los supervivientes del barco que ha naufragado con todas sus riquezas. No se ha salvado ninguna. Los tesoros se han hundido en el mar. Los tripulantes se han salvado. El barco aparece en la playa destrozado" .
Hay que destacar que cuando se elige una escena determinada, es preciso que su autor (aquel que la ha creado o elegido, habiendo rescatado una secuencia única), nos la vuelva a contar antes de dramatizarla, para intentar recoger todos sus matices, así como la secuencia en que aparecen.
La escena relatada trata de ser un reflejo lo más fidedigno posible de la expresada por dicho protagonista, es decir, es la escena manifiesta. Podemos observar en ella, como en casi todas las que nos sea dado trabajar con este método, una evolución temporal, diferentes momentos en la misma escena, que deberán ser plasmados a lo largo de la dramatización.
Al llevar a cabo una dramatización propia del método simbólico, cobra relevancia la estructura temporal de la escena, y surgen innovaciones y creaciones simbólicas, que han manado directamente de la fuente profunda del inconsciente o del potencial puro de espontaneidad y creatividad, que se ponen en movimiento.
Veamos lo que surgió al dramatizar esta escena:
1.- Los niños, en los diferentes papeles, padre de Bella, tripulantes y barco expresan el abatimiento por el naufragio. Se lamentan de la pérdida de las riquezas aunque se alegran de haberse salvado la vida.
2.- El barco destrozado estaba hundiéndose pero los supervivientes lo rescatan y lo llevan a la playa. Está roto y maltrecho. Entre todos comienzan a repararlo. Les cuesta mucho esfuerzo y trabajo.
3.- Uno de los tripulantes encuentra entre la arena una bolita de oro que se ha salvado del naufragio. La guarda.
La escena finaliza así:
Todos han salvado sus vidas.
Han podido recuperar el barco e iniciar su reparación, que será muy trabajosa.
Las riquezas y tesoros se han hundido en el mar, excepto la pequeña bolita de oro que encuentra uno de los supervivientes.
Como dato significativo, quiero decir que el personaje del barco estuvo realizado por un niño con espina bífida, el más afectado , motora y psicológicamente del grupo. Este niño precisaba de una silla de ruedas para desplazarse. Su nivel evolutivo era bueno, pero se encontraba sumido en una situación depresiva que le impedía interesarse por las tareas escolares, por lo que no adquiría la lectoescritura.
Podemos considerar esta escena, al ser una de las primeras que plantea el grupo, una metáfora de sus necesidades y de cómo imagina que va a ser el proceso grupal.
Si hacemos una aproximación a su significado latente, podemos decir lo siguiente:
El grupo nos habla de una situación grave pero no irremediable (han salvado sus vidas). El grupo confía en una reconstrucción a través de la ayuda del grupo (la reparación del barco), aunque lo anuncia como un proceso trabajoso. El grupo es capaz de encontrar un pequeño tesoro en medio de ese deterioro (Uno de los tripulantes encuentra una pequeña muestra de las riquezas perdidas: la bolita de oro).
En resumen, el grupo confía en que, en el proceso grupal, siguiendo la pista de sus propios recursos, trabajo y hallazgos, podrán encontrar, no sólo lo necesario para sobrevivir, los aprendizajes escolares, sino algo mucho más querido aún, el disfrute por el proceso de crecimiento, la autoestima (simbolizados por la bolita de oro).
Tras un proceso grupal en el que los participantes fueron creciendo, ampliando y mejorando sus relaciones y estableciendo una participación más comprometida, gratificante y satisfactoria en la escuela, mientras se desarrollaba el grupo de psicodrama simbólico, y se iban trabajando los diferentes cuentos, casi al final del curso, con motivo del cuento de Peter Pan, aparece esta escena:

ESCENA MANIFIESTA
"Los niños (Wendy y sus dos hermanos) ya han vuelto a casa después de la aventura vivida con Peter Pan. De noche, en el cielo estrellado, pueden ver el barco dorado. Miran por la ventana y lo saludan. Los padres también pueden verlo. Siempre lo recordarán".
Estas dos escenas, una en la etapa grupal inicial y la otra en la etapa de cierre, nos muestran este significado latente:
El grupo expresa sus carencias y sus necesidades a través del naufragio que representa la situación de dificultad y pérdida en que se encuentran estos niños con déficit motor o con problemas de comunicación (El barco se está hundiendo y los tesoros se han perdido), lo que tal vez nos comunica que no se atiende a "los tesoros" que poseen estos niños, sus capacidades, sus grandes posibilidades de vinculación y autorregeneración (en la escuela, a menudo, se pone mucho empeño en que los niños "aprendan", y se olvida atenderlos en la necesidad básica de sentirse escuchados, aceptados en su originalidad y atendidos en su proceso de convertirse en persona y en su necesidad de sentirse acogidos y a gusto para poder realizar aprendizajes con más componente conceptual).
Tesoros, riquezas del mundo interior de los niños que se pierden en el fondo del mar, el mar de lo inconsciente, del olvido, si se continúa en el empeño de construir una casa sin los cimientos de lo emocional, lo vincular...
Sin embargo, el hecho de que los tripulantes se hayan salvado, nos indica que lo más importante, la vida, las ganas de vivir, el potencial de salud y de vitalidad está intacto.
Además, un niño, en el papel de uno de los tripulantes, ha encontrado una bolita de oro, lo que queda del naufragio. (Nos habla de que tienen la esperanza de poder recuperar los tesoros, las riquezas del mundo interior).
El emergente máximo de esta escena es el barco que se está hundiendo (papel desarrollado por un niño de espina bífida que se desplaza en silla de ruedas), transmitiéndonos la situación extrema de este niño que está en peligro (el niño presentaba gran aislamiento, desmotivación y un tono emocional depresivo). A lo largo del proceso mejoró cualitativamente, tanto desde el punto de vista académico como en el aspecto vincular.
El potencial de salud del grupo permite que se lo rescate y se emprenda la reparación.
Tras un trabajo grupal, que nace desde el propio grupo, y que ya se anunció difícil y con mucho esfuerzo, surge la escena del "barco dorado" como metáfora de la reconstrucción llevada a cabo por el grupo, en el grupo.
El barco naufragado, roto y a la deriva de la escena inicial, representa tanto una situación grupal, como individual específica del niño que representó este personaje.
En la escena de cierre, los niños pueden apreciar el barco dorado después de la aventura vivida con Peter Pan, una aventura verdadera.
Sus padres también pueden verlo, por unos instantes, en el cielo de atardecer de la ciudad, produciéndose ese punto de comunicación y de unión entre el universo infantil de sueños, deseos, fantasía... y el de los adultos, en el que siempre se conserva también una reminiscencia de este universo.
El barco dorado siempre les recordará ese lugar primigenio, sede del juego, de la fantasía y de la creación, en el que el poeta que habita en nosotros, nos creó el mundo por primera vez y lo creó deseable, bello, ese lugar que pudieron volver a visitar en la experiencia del grupo a través de lo simbólico, recobrando el significado y abriendo la fuente de la espontaneidad, de la creatividad, de la empatía y del amor por la vida.
El barco dorado nos habla también de la reparación y transformación de ese primer barco naufragado, roto, deteriorado, ahora reconstruido y convertido en un barco mágico y dorado.

Este barco dorado alude al viaje de la vida, en el que se pueden encontrar los tesoros perdidos, ahora recobrados. Recordemos que los tesoros son un símbolo de valores espirituales y que lo dorado es un símbolo de esa dimensión amada por los seres humanos, de la luz, del sentido de la vida.

CAPÍTULO PRIMERO
1. INTRODUCCIÓN
LA PEDAGOGÍA SIMBÓLICA

De la misma manera que el ciclo vital humano abarca toda la vida, y en todas sus etapas se están desarrollando nuevas adquisiciones existenciales, psicológicas, biográficas..., así también entendemos que la persona es susceptible de mejorar y de aprender, de continuar su proceso educativo, en el sentido más profundo del término, durante toda la vida.
La Pedagogía Simbólica, modelo que vamos a presentar en este libro, es un método evolutivo que tiene como objetivo fundamental el desarrollo global del ser humano.
Este modelo aporta un método simbólico que puede adaptarse a las diferentes etapas del ciclo vital humano, o a diversas situaciones existenciales y está englobado en el modelo amplio del psicodrama simbólico.
El método simbólico tiene como grandes objetivos el de crear un nuevo espacio que permita el encuentro con uno mismo y con los otros. Un ámbito, en el que las emociones, el mundo interior y la subjetividad puedan tener un estatus propio y expresarse con la libertad, la confianza y la originalidad única de cada persona.
Un espacio en el que se vivan valores, se sientan valores, se conviva dentro de valores universales y personales, un espacio cuyo encuentro y expresión nos enriquezca, nos ayude a crecer y a mejorar cada día, y nos acompañe en el descubrimiento del sentido de nuestra vida.
Con este libro pretendemos aportar:

Una serie de conocimientos, instrumentos, técnicas y ejercicios, que los docentes o coordinadores de grupos podrán aplicar en su práctica profesional, enriqueciendo su trabajo educativo del día a día.
Un marco estructurado para los profesionales que estén en formación o ya posean la formación en psicodrama simbólico.



 
 
 
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